13 marzo 2026
En señalización, no basta con colocar un elemento. Para que una banderola sea eficaz, es necesario tener en cuenta mucho más que el propio soporte: la visibilidad, la orientación del tráfico y la altura de lectura.
En una actuación reciente, nuestro equipo instaló una banderola analizando no solo la normativa vigente, sino también las condiciones específicas del entorno. Cada punto de colocación se estudia para que la señal se integre correctamente y cumpla su función desde el primer momento.
Aunque pueda parecer una intervención sencilla, este tipo de señal requiere preparación, coordinación y precisión en campo.
Antes de comenzar el montaje, se realiza un estudio del punto de colocación.
La eficacia de una banderola depende en gran medida de su implantación.
Se tienen en cuenta aspectos como la distancia de percepción, el ángulo de aproximación, la presencia de obstáculos, la orientación respecto al flujo de tráfico y la altura adecuada para facilitar la lectura.
Este análisis previo permite adaptar la instalación al lugar concreto y asegurar que la información llegue de forma clara a los usuarios.
La colocación de una banderola implica un trabajo conjunto entre el equipo técnico y los operarios.
Desde la preparación del soporte y la cimentación hasta el anclaje final y los ajustes en obra, cada fase está pensada para garantizar estabilidad, durabilidad y una buena visibilidad de la señal.
El objetivo no es solo que la banderola esté colocada, sino que funcione correctamente con el paso del tiempo y contribuya a una circulación más segura.
En KELIAS Movilidad no solo colocamos señales: diseñamos soluciones que se adaptan al entorno y a las necesidades reales de la vía.